La “enfermedades” se construyen. Su descripción y delimitación no emergen por el descubrimiento de un saber que estaba vedado, sino que se trata de algo que se elabora social, histórica y políticamente, y se encuentra sujeto a cambios a lo largo del tiempo.

En la década de 1970, Ivan Illch ex sacerdote austriaco-americano realiza una crítica a la medicina moderna en su libro “Némesis de la Medicina” [Nemesis es el nombre de una diosa griega que se encarga de impartir justicia ante la desmesura de los hombres, cuando Illich remite a “nemesis” refiere al castigo que les fue dado a los hombres por “jugar” a ser dioses al intentar manipular la vida y la muerte], señala como “la medicina institucionalizada se transformó en una gran amenaza para la salud”, describiendo tres formas principales de iatrogénesis (la iatrogenia es un daño en la salud, causado o provocado por un acto médico):

1- Clínica, que es causada por los propios cuidados de salud, daños por el abuso de las drogas y de las tecnologías médicas más avanzadas.

2- Social, derivada de una creciente dependencia de la sociedad de las drogas, el comportamiento y las medidas prescriptas por las diferentes ramas de las medicina, lo que expropia la salud de cada individuo y de su familia, y disemina en la sociedad el “papel de enfermo”, que es el comportamiento pasivo y dependiente de la autoridad médica.

3- Cultural, que es la destrucción del potencial cultural de las personas y de las comunidades para lidiar en forma autónoma con la enfermedad el dolor y la muerte. Es decir, aquello que las tradiciones crearon a lo largo de los siglos para enfrentar la vulnerabilidad humana frente a tales contingencias de la vida.

Esta trasformación de la medicina institucionalizada nos conduce a un creciente proceso de  medicalización, que se manifiesta en que gradualmente situaciones, eventos, comportamientos y padecimientos que antes formaban parte de la vida cotidiana o del ciclo de vida de las personas, se han patologizado: por ejemplo las emociones -el duelo por la muerte de un ser querido, el dolor, la angustia o la ansiedad-, eventos del ciclo vital -el embarazo, el parto y el nacimiento, la niñez, los cambios hormonales en la adolescencia, la menopausia y el proceso de envejecimiento.

La “construcción” o delimitación que se realiza de tales problemas como plausibles de tratamiento médico es lo que llamamos medicalización. Se construyen así “las nuevas enfermedades”.

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